6 octubre 2016
Eclesiastés 7, 15
En mi vano vivir, de todo he visto: justos perecer en su justicia, e impíos envejecer en su iniquidad.
Eclesiastés
8, 14 Pues
bien, un absurdo se da en la tierra: Hay justos a quienes les sucede cual
corresponde a las obras de los malos, y malos a quienes sucede cual corresponde
a las obras de los buenos. Digo que este es otro absurdo.
¿Tiene
algo que ver con Dios?
María
ve a su hijo sufriendo en la cruz y contempla y confía.
La
sabiduría se identifica con Dios todo se mueve por la voluntad de Dios, nos
queda confiar como María.
Eclesiástico 4, 12-14
El que la ama, ama la vida, los que en su busca madrugan serán colmados de contento. El que la posee tendrá gloria en herencia, dondequiera que él entre, le bendecirá el Señor. Los que la sirven, rinden culto al Santo, a los que la aman, los ama el Señor.
Job no ofende a Dios por esta
experiencia.
Dios no puede abandonar a aquel
que lo busca, que le escucha, que le sirve.
Dios quiere el bien para todos. "Que te suceda como has creído".
Prob 1, 20-23
La Sabiduría clama por las calles, por las plazas, alza su voz, llama en la esquina de las calles concurridas, a la entrada de las puertas de la ciudad pronuncia sus discursos: ¿Hasta cuándo, simples, amaréis vuestra simpleza y arrogantes os gozaréis en la arrogancia y necios tendréis odio a la ciencia? Convertíos por mis reprensiones: voy a derramar mi espíritu para vosotros, os voy a comunicar mis palabras. Ya que os he llamado y no habéis querido, he tendido mi mano y nadie ha prestado atención, habéis despreciado todos mis consejos, no habéis hecho caso de mis reprensiones; también yo me reiré de vuestra desgracia, me burlaré cuando llegue como huracán, vuestro espanto, vuestra desgracia sobrevenga como torbellino, cuando os alcancen la angustia y la tribulación. Entonces me llamarán y no responderé, me buscarán y no me hallarán. Porque tuvieron odio a la ciencia y no eligieron el temor de Yahve, no hicieron caso de mi consejo, ni admitieron de mí ninguna reprensión; comerán del fruto de su conducta, de sus propios consejos se hartarán. Su propio descarrío matará a los simples, la despreocupación perderá a los insensatos. Pero el que me escucha vivirá seguro, tranquilo, sin temor a la desgracia.» Pero el que preste atención vivirá en paz y sin temor de ningún peligro.Santos martirizados, que confiaron en Dios.
A San Lorenzo, lo quemaron vivo.
A Santa Cecilia, patrona de los músicos, cuando la
martirizaban cantaba alabanzas a Dios.
La Sabiduría le habla al hombre, siguiéndola, el
hombre tiene vida plena, y en el fracaso se mantiene, temor de Dios, es reconocimiento de Dios.
Servir a Dios, es equivalente al Temor de Dios y uno tiene que prepararse para las pruebas.
Los mismos sabios buscaban caminos.
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